Una ola de ataques incendiarios en distintos puntos de Alemania, ocurridos a lo largo de este fin de semana, ha dejado inhabilitadas varias instalaciones y pabellones deportivos destinados a albergar a cientos de refugiados.
Un centro de acogida provisional de Wertheim, en el "Land" de Baden Württemberg (sur), con capacidad para 400 personas, sufrió serios daños y quedó amenazado de derrumbe, tras el incendio.
En estado parecido quedó un edificio de viviendas que se estaba habilitando como centro de acogida, en Laage (este del país), y que asimismo fue pasto de las llamas la noche pasada.
Las autoridades de ambas localidades han iniciado la búsqueda de otros locales de capacidad parecida para proceder a la acogida de los peticionarios de asilo previstos.
El ministro alemán de Justicia, Heiko Maas, expresó su preocupación por los ataques contra instalaciones de este tipo, así como los casos de acoso por parte de ultraderechistas registrados estos días, mientras siguen llegando al país miles de solicitantes de asilo.
"Cada ataque incendiario contra un centro de asilados es un atentado a todos nosotros, un atentado contra nuestra sociedad", recalcó Maas, en su cuenta de la red social Twitter.
Además de los mencionados incendios en instalaciones destinadas a los refugiados, este fin de semana se registraron acciones de acoso contra asilados o los voluntarios que participan en su acogida en varias poblaciones del este y el sur del país.