El frío y las fuertes nevadas que afectan el sur de Chile desde principios del mes de julio mantienen a cerca de un millar de personas aisladas en Lonquimay, a unos 700 kilómetros al sur de Santiago, informaron ayer fuentes oficiales.
"Esto pasa todos los años, la diferencia es que este invierno ha sido el más crudo en 80 años", aseguró a los periodistas el alcalde de Lonquimay, Guillermo Vásquez, que desea que se declare el municipio "zona extrema" con el fin de recibir mayores recursos económicos del gobierno central.
Afirmó que los niños no han podido llegar a los colegios y que también el acceso a los centros de primeros auxilios se ha visto afectado por la acumulación de nieve que según la Oficina Nacional de Emergencia (Onemi) ha alcanzado los 95 centímetros.
El temporal de frío, que a principios de mes se cobró dos vidas en Santiago, ha causado fallos en el suministro eléctrico y por momentos en las líneas telefónicas.
También varias carreteras han sido cortadas por el temporal de nieve y algunos pasos fronterizos con Argentina, a través de la Cordillera de Los Andes, se han mantenido cerrados.
Según las autoridades locales, las fuertes nevadas han afectado fuertemente la agricultura en los últimos días y han puesto en peligro miles de cabezas de ganado.
En tanto, la Dirección Meteorológica pronosticó para este miércoles temperaturas de hasta 16 grados Celsius bajo cero para dicha zona sureña.
Por otro lado, la gobernación del departamento boliviano de Santa Cruz (oriente) declaró alerta en esa región por la muerte de seis millones de peces a causa de la ola de frío que golpeó al país en las últimas semanas, informó una fuente oficial.
La Gobernación declaró la "alerta naranja", un código interno de emergencia, tras verificar la muerte de los millones de peces en 300 kilómetros del curso de los ríos Grande, Piraí e Ichilo, situados en una región tropical que fue afectada por el frío.
El gobernador de Santa Cruz, el opositor Rubén Costas, dijo a los periodistas que lo ocurrido es una "catástrofe ambiental" provocada por el descenso de temperaturas en el oriente del país, algo que, dijo, no ocurría en los últimos 47 años.
Mientras que en Paraguay, la Policía reportó ayer una nueva muerte a causa del intenso frío que afecta al país, con lo que la cifra de fallecidos a causa de la hipotermia y por intoxicación con monóxido de carbono se elevó a trece.