El primer ministro israelí, Ehud Olmert, sufrió su cuarto interrogatorio por el caso de corrupción que le obligó a anunciar su dimisión mientras la titular de Exteriores, Tzipi Livni, se afianzaba para relevarle al frente del Gobierno.
Poco antes de que la Policía sometiera a Olmert a más preguntas -por tres horas y en su casa- sobre las sospechas de cohecho que le costarán el puesto, los sondeos situaban a Livni como la favorita para sustituirle, incluso si se adelantan las elecciones generales.
Según la prensa local, que cita fuentes cercanas a la investigación, Olmert podría volver ser interrogado en las próximas semanas antes de que presumiblemente se proceda a formalizar cargos en su contra.