Las Naciones Unidas advirtieron sobre el "inminente riesgo"" de una tragedia humanitaria en una zona selvática del noroeste del país, donde los intensos combates entre guerrilleros y paramilitares han provocado el desplazamiento de más de 2,000 campesinos en el último mes y medio.
"La situación para los habitantes de la zona sigue siendo crítica"", indicaron ayer varias agencias de las Naciones Unidas en un comunicado conjunto.
Por eso la ONU "exige a las FARC y a los grupos paramilitares presentes en la zona abstenerse de toda acción que ponga en riesgo la vida y la integridad de la población civil"".
En mayo del 2002, 119 personas que se refugiaban en la iglesia de Bojayá murieron cuando un cilindro relleno de explosivos lanzado por las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) destruyó el templo católico, en medio de combates contra los paramilitares.