El Consejo de Seguridad de la ONU volvió a unirse para tratar de mejorar la situación de la población en Siria y autorizó a las agencias humanitarias el suministro de ayuda a través de cuatro puntos fronterizos en zonas controladas por rebeldes, sin necesidad de recibir permiso del Gobierno sirio.
Las potencias occidentales, por un lado, y Rusia y China, por el otro, dejaron de lado sus diferencias y aprobaron por unanimidad la resolución, que se negoció discretamente durante semanas para garantizar un texto aceptable para todos.
El documento final -redactado por Australia, Luxemburgo y Jordania- se suavizó respecto a las primeras versiones para evitar un veto de Rusia, el principal socio del gobierno de Bashar al Asad en el Consejo de Seguridad, y no incluye medidas automáticas para castigar un posible incumplimiento.
La resolución se centra en el apartado humanitario, con la novedad de permitir a las agencias humanitarias de la ONU y a sus socios utilizar cuatro nuevos puntos fronterizos -dos desde Turquía, uno desde Irak y otro desde Jordania- para el suministro de ayuda.