El personal de la ONU rindió un sentido tributo a los 35 compañeros que fueron asesinados el año pasado en el ejercicio de sus funciones en todo el mundo, lo que supone más del doble de los 15 que fallecieron en 2010.
“Ya basta. Cada vida que se pierde es una pérdida innecesaria”, afirmó la presidenta del sindicato de trabajadores de la ONU, Barbara Tavora-Jainchill, quien abogó por seguir reforzando la seguridad de los empleados del organismo internacional.
Según el sindicato, el año pasado fueron asesinados 35 empleados de Naciones Unidas, incluidos 25 civiles, 9 cascos azules y un oficial militar, lo que demuestra que son un objetivo prioritario de los terroristas y grupos insurgentes.
“Tienen que tomarse más en serio la seguridad del personal de la ONU y sus instalaciones”, añadió.