Decenas de miles de personas desafiaron ayer la amenaza del Gobierno de Armenia de aplastar las protestas y se lanzaron a las calles de Eriván para exigir la dimisión del jefe de Estado, Robert Kocharián, a quien acusan de fraude electoral.
La capital armenia quedó paralizada por la oposición, que sacó a la calle 40,000 militantes y descontentos para denunciar los resultados "trucados" de la primera vuelta electoral del pasado miércoles, en las que Kocharián busca revalidar su mandato.
La protesta fue convocada por el opositor Partido Popular, cuyo líder y principal rival de Kocharián en las urnas, Stepan Demirchán, reclamó un nuevo recuento de los votos antes de volver a medirse con el presidente en una segunda vuelta el 5 de marzo.
Según datos oficiales, Kocharián recibió el apoyo del 49.8 por ciento de los 2 millones 295 mil 330 electores armenios y Demirchán tuvo el 28.3 por ciento de los votos, pero la oposición cree que las cifras fueron manipuladas.
El gobernante Partido Justicia y Desarrollo tiene una gran mayoría en el Parlamento.