La principal opositora birmana y Nobel de la Paz, Aung San Suu Kyi, se opone a que su partido, la Liga Nacional para la Democracia (LND), concurra a las elecciones que prepara la Junta Militar que gobierna el país.
La nueva legislación electoral aprobada por el régimen militar establece que ningún condenado puede participar en política, lo que descalifica a Suu Kyi para aspirar a un escaño y para militar en el partido del que es cofundadora.
Además de Suu Kyi, Birmania tiene cerca de 2.200 presos políticos que no podrán estar en las elecciones, como pide la comunidad internacional con Naciones Unidas, Estados Unidos y la Unión Europea al frente.
Birmania está gobernada por una dictadura militar desde 1962.