Decenas de miles de opositores al presidente de Venezuela, Hugo Chávez, marcharon ayer en Caracas para respaldar a los trabajadores de la estatal Petróleos de Venezuela (PDVSA) sumados a un paro de más de nueve semanas contra el gobierno.
Bajo las consignas de "!Ní un paso atrás!" y "PDVSA somos todos" y enarbolando el amarillo, azul y rojo de la bandera venezolana, los manifestantes tomaron la principal autopista del este de la capital para expresar también su rechazo a Chávez, a quien acusan de tendencias dictatoriales.
222 Chávez afirmó, en un acto con diplomáticos, que "ni loco" volvería a contratar a los despedidos, como lo han exigido algunos sectores de su encarnizada oposición.
Buena parte de los alrededor de 35,000 trabajadores, gerentes y ejecutivos de PDVSA abandonaron sus puestos desde el inicio del "paro cívico nacional" en diciembre, paralizando prácticamente a la empresa en respaldo a la demanda opositora de que Chávez renuncie y convoque a elecciones anticipadas.
Durante la marcha el presidente de la opositora Confederación de los Trabajadores de Venezuela (CTV), Carlos Ortega, aseguró que los despedidos "más temprano que tarde, tendrán que ser restituidos a sus cargos". Los trabajadores en paro han asegurado que no volverán a sus puesto hasta que Chávez no acepte negociar una solución adelantada a la dura crisis política del país.
Pero comerciantes y empresarios privados que intentan evitar la bancarrota tras dos meses de inactividad han comenzado a abandonar la huelga, iniciada el 2 de diciembre por una coalición de políticos, sincalistas y empresarios. El gobierno ha asegurado que no restituirá en sus empleos a los huelguistas, a quienes acusa de "sabotaje" a PDVSA. El presidente afirmó en un acto con diplomáticos que "ni loco" volvería a contratar a los despedidos, como lo han exigido algunos sectores de su encarnizada oposición.