A pesar de que logró un pacto político que le garantiza una mayoría en el Congreso, donde se debate una crucial ley de hidrocarburos, el presidente no pudo plasmar una tregua social, por lo que permanece acosado por bloqueos de rutas.
La ratificación de Mesa fue lograda mediante un acuerdo entre las principales fuerzas políticas, que se comprometieron a asegurar la gobernabilidad del país y discutir una nueva de ley de hidrocarburos.
El único partido que no adhirió al acuerdo fue el Movimiento Al Socialismo (MAS), de Morales, promotor de los bloqueos de rutas y combativo opositor a que empresas extranjeras exploten los recursos energéticos bolivianos.
Como respuesta a la alianza de Mesa para lograr la aprobación de una polémica legislación petrolera, Morales se alió con el líder sindical Jaime Solares, el jerarca campesino Felipe Quispe y una organización de vecinos para oponerse a "la oligarquía y las transnacionales que representa el presidente".
Morales, Solares y Quispe, que suscribieron un documento de "unidad nacional", promovieron la rebelión popular que precipitó la caída del empresario y presidente liberal Gonzalo Sánchez de Lozada, en octubre de 2003.
El líder opositor reclama una ley que recupere "verdaderamente" la propiedad estatal sobre los hidrocarburos, aún en manos privadas, y principalmente busca elevar de forma unilateral las regalías que percibe el Estado por la producción petrolera, del actual 18% a 50%.
El movimiento social "no tiene otra alternativa que unirse frente a la unidad de Mesa con la oligarquía y las transnacionales" petroleras, proclamó Morales.
Luego del pacto intersindical, las organizaciones campesinas y de cultivadores de coca radicalizaron sus medidas de fuerza y cerraron las rutas bolivianas a Perú y Chile, como también la principal vía del país.
Para contener las expresiones de descontento de los bloqueadores, el mandatario anunció que aplicará "la apertura de investigación, juicio y eventual detención de quienes están cometiendo actos sediciosos, delitos y vulnerando los derechos ajenos al interrumpir el libre tráfico en el país".
"Vamos a trabajar con la justicia para que las personas que llevan adelante estas acciones sean juzgadas y eventualmente llevadas a la cárcel".
Mesa, quien no tiene un partido ni una bancada propia, ha sumado aliados políticos en el Congreso, pero todavía tiene en contra a los movimientos sociales a los que no parece haberles agradado la unidad de esas agrupaciones.
El presidente Mesa anunció la pronta aprobación de una ley de hidrocarburos que garantice la seguridad jurídica de los inversionistas y suponga "una explosión" en la economía boliviana.
Morales se opone a la aprobación de la ley, pues exige el incremento de las regalías que pagan las transnacionales petroleras del 18 al 50%, lo que en criterio de Mesa viola los contratos.