Los manifestantes antigubernamentales que mantienen ocupado el barrio comercial en el centro de Bangkok desafiaron ayer el ultimátum que les había dado el Gobierno para que despejaran la zona antes de las tres de la tarde, al tiempo que las protestas arreciaron en otros puntos de la capital tailandesa.
Las autoridades amenazaron con condenar a dos años de prisión, a quien no lo haga y ofrecieron a los manifestantes, muchos de ellos llegados de las provincias del noreste, transporte gratuito a sus hogares. Pero unos 5,000 manifestantes permanecieron en el lugar y dispararon fuegos artificiales y cohetes de fabricación casera contra los helicópteros que les habían lanzado panfletos con la oferta.
Muere líder.
El general Khattiya Sawasdiphol, miembro de las fuerzas armadas y acusado de crear una fuerza paramilitar para los manifestantes Camisetas Rojas, murió ayer debido a sus heridas.
Su muerte llegó cinco días después de ser disparado en la cabeza por un francotirador en el centro de Bangkok, mientras hablaba con periodistas dentro del perímetro de la zona de protestas.
Los Camisetas Rojas llevan protestando desde mediados de marzo, exigiendo la dimisión inmediata del primer ministro Abhisit Vejjajiva, la disolución del Parlamento y nuevas elecciones.