Ante la inminencia de una intervención del Ejecutivo argentino en la provincia de Santiago del Estero, varios opositores abandonaron ayer ese distrito norteño por temor a ser atacados por partidarios del gobierno local.
Un día después de que el presidente Néstor Kirchner enviara al Parlamento un proyecto de ley para intervenir la provincia, la gobernación convocó a una manifestación de rechazo a esa medida y repartió alimentos entre los pobladores.
Santiago del Estero es una de las provincias más pobres del país y atraviesa una profunda crisis institucional debido a que sus autoridades han sido acusadas de corrupción, abuso de poder y otros graves delitos.
En los últimos meses se realizaron varias marchas a favor y en contra del caudillo peronista Carlos Juárez, quien en el último medio siglo siempre ha gobernado directa o indirectamente el distrito.
En las últimas horas dirigentes opositores y particulares que han iniciado causas judiciales contra Juárez y su esposa, la actual gobernadora santiagueña, Mercedes Aragonés, huyeron de la provincia o pidieron custodia policial para ellos y sus familias.
Al mismo tiempo, cientos de pobladores de la capital del distrito, se agolparon para recibir alimentos en bolsas que llevaban inscrita la leyenda "Superior Gobierno de la Provincia de Santiago del Estero".