El Vaticano lanzó una iniciativa de oración y adoración eucarística perpetua, “a escala mundial”, para reparar los delitos de pedofilia cometidos por sacerdotes.
Al parecer, para superar el terrible escándalo de abusos sexuales a niños por parte de sacerdotes católicos, el papa Benedicto XVI decidió hacer una suerte de mea culpa.
Esto será través de una oración perpetua "mundial" para la "reparación" de las faltas cometidas por los religiosos y "por las víctimas de las graves situaciones de conducta moral y sexual".
Considerada por algunos analistas "sin precedente", la iniciativa de Joseph Ratzinger fue ilustrada por el cardenal brasileño Claudio Hummes, prefecto de la Congregación para el Clero, en una entrevista publicada en L Osservatore Romano, el diario de la Santa Sede.
"Siempre hubo problemás, porque somos todos pecadores, pero en este tiempo han sido señalados hechos realmente muy graves", explicó el purpurado, al aludir a la serie de casos de abusos por parte de sacerdotes que salieron a la luz en los últimos años.
Muchos de los casos se remontan a la década de 1940. Pero el problema existe hoy en Europa, América latina y Asia y se ha transformado en el escándalo más grave que ha afectado a la Iglesia católica moderna.
Estos casos hicieron que en 2001 Juan Pablo II decidiera acelerar los procesos canónicos en contra de los sacerdotes pedófilos, en una política de "tolerancia cero" puesta en marcha por la Congregación para la Doctrina de la Fe, guiada entonces por Ratzinger.
El cardenal brasileño reveló que envió una carta a todos los obispos del mundo para que promuevan iniciativas de "adoración perpetua", es decir, de oración silenciosa en frente de la hostia consagrada para la reparación de las faltas de los sacerdotes y en modo particular "por las víctimas de las graves situaciones de conducta moral y sexual de una pequeñísima parte del clero".
"Pedimos a todos hacer la adoración eucarística para reparar ante Dios todo lo grave que se ha hecho y para acoger de nuevo la dignidad de las víctimas. Sí, quisimos pensar en las víctimas para que sientan que estamos cerca, explicó.
El cardenal recordó que se eligió la adoración eucarística, porque «es el centro mismo de la vida de la Iglesia, el punto más alto».
Añadió que «el sacramento de la Eucaristía está totalmente ligado al sacerdote que es ordenado, sobre todo, para celebrarlo» y que, por este motivo, «la adoración eucarística en favor de los sacerdotes recuerda la misma naturaleza del sacerdocio».
Añade que corresponde un papel especial a las religiosas. «A ejemplo de María, las almas femeninas consagradas pueden adoptar espiritualmente a sacerdotes para ayudarles con su entrega, oración y penitencia».
Adoración continuada. El cardenal brasileño, quien tiene bajo su jurisdicción a unos 400,000 sacerdotes en todo el mundo, detalló que en la carta, enviada el 8 de diciembre último, se le pidió a los obispos que promuevan en las diócesis "verdaderos y propios cenáculos" en los cuales religiosos y laicos puedan dedicarse a la oración bajo la forma de adoración eucarística continuada "en espíritu de genuina y real reparación y purificación, con la intercesión de la Madre de Dios".
Al ser continuada en un arco de 24 horas, la oración se elevará siempre desde cada rincón de la Tierra. No sólo sería un instrumento de reparación, sino también un medio para suscitar vocaciones sacerdotales y "acompañar espiritualmente, con una suerte de maternidad espiritual, a quienes ya han sido llamados a la vida sacerdotal", dijo el cardenal.