Un tribunal respaldado por la ONU emitió ayer cuatro órdenes de arresto por el asesinato del ex primer ministro libanés Rafik Hariri en 2005, el último giro en un caso que ha transformado a esta nación árabe y que provocó la caída del actual gobierno este año.
Los nombres de los acusados no fueron revelados, pero se espera que el tribunal acuse a miembros de Hizbulá, algo que la milicia islámica apoyada por Irán ha insistido que no aceptará. Muchos temen que las tensiones en torno al tribunal podrían provocar protestas callejeras y hundir al país en una nueva crisis.
Ahora las autoridades libanesas tienen 30 días para entregar las acusaciones formales a los sospechosos o ejecutar las ordenes de arresto.
Si no cumplen, el tribunal podría ordenar que los cargos sean publicados y anunciados por los medios de comunicación locales.
La esperada acusación formal fue confirmada por la oficina del hijo de Hariri, Saad, seis años después del ataque contra su padre con un camión-bomba cerca de los muelles de Beirut el 14 de febrero de 2005.
Hariri, de 60 años, estuvo entre las 23 personas que murieron en la explosión.
“El gobierno libanés debería comprometerse a cooperar con la corte internacional y no vacilar en detener a los sospechosos.