Orham Pamuk se ha convertido en el primer escritor turco que recibe el Premio Nobel de Literatura, un galardón que le llega a este hombre universal, que simboliza el puente entre Oriente y Occidente, a los 54 años, y con una sólida obra literaria que indaga en las raíces para contar la realidad de hoy.
Nacido en Estambul, puente entre Europa y Asia y ciudad en la que vive y de la que tan sólo se ha ausentado entre 1985 y 1988 para ir a la universidad de Columbia de Nueva York y luego a la de Iowa, Pamuk es el escritor turco más internacional, traducido a 34 idiomas y un claro defensor de la libertad y de la entrada de Turquía en la Unión Europea (UE).
Laico, de una gran cultura, con estudios de arquitectura y periodismo, y pintor antes que escritor, una faceta que de alguna u otra manera impregna sus libros, el nuevo premio Nobel pertenece a una familia estambulí de clase acomodada.
Su abuelo fue un importante ingeniero que trabajó en el ferrocarril y que amasó una importante fortuna que luego fueron dilapidando sus hijos.
Así lo cuenta él mismo en su último libro publicado en España por la editorial Mondadori hace un mes: "Estambul, ciudad y recuerdos", un volumen de memorias, en donde habla de su infancia, de su familia, su educación en colegios laicos, sus avatares hasta llegar a ser escritor, su primer amor, y sobre todo de su relación con Estambul, la ciudad que considera "un destino incuestionable".
Una ciudad compleja, un paisaje, un país que ha determinado su escritura y su carácter, según él mismo recuerda en el libro.
Pamuk es todo un símbolo en Turquía por haber renovado la narrativa, a la que ha impregnado de una mirada universal, preocupada por el origen y destino del ser humano, la religión en una sociedad laica o el conflicto con sus raíces, y en la que mezcla pensamiento, sueño, realidad y ficción.
Pero también es un símbolo por su lucha contra la intolerancia y el fanatismo y por la constante defensa de la libertad.
El autor de "Me llamo Rojo" denunció hace un año en una entrevista que en Turquía en 1915 fueron asesinados 30.000 kurdos y un millón de armenios.
Unas declaraciones que reiteró en Alemania cuando los editores alemanes le dieron ese mismo año el premio de la Paz, y que le costaron el procesamiento en su país, aunque después de muchas pesquisas, en enero de 2006, el ministerio de Justicia archivó la causa.
Avatares que quedan lejos para este autor que confiesa que no le gusta hablar de política, pero que sabe que representa el eslabón con Occidente, y una mirada progresista que es observada con mucho recelo por nacionalistas y por el sector más conservador de su país.
Por todo ello, Pamuk es ahora muy cuidadoso con sus palabras y con las declaraciones que hace a la prensa. Así lo manifestó él mismo a un grupo de periodistas españoles que fueron a visitarle recientemente a su ciudad natal por la aparición de su último libro, "Estambul. Ciudad y recuerdos".
Autor de títulos como "El libro negro", "Me llamo rojo", "El astrólogo y el sultán", "Nieve", o "La vida nueva", Pamuk está considerado como un gran humanista, y algunos críticos le han llegado a denominar "el Erasmo contemporáneo".
Pamuk estuvo involucrado en una agria controversia tras declarar, en febrero de 2005, durante una entrevista con una revista suiza, que 30, 000 kurdos y un millón de armenios habían sido asesinados en Turquía durante la primera guerra mundial sin que nadie se atreva a discutirlo.
Pamuk se escapó del país justo después de su publicación tras recibir amenazas.
Por este comentario el novelista fue acusado en su país de haber "insultado deliberadamente la identidad nacional", un cargo que lo amenazaba con una posible condena de hasta tres años en prisión.
Aunque al final no fue juzgado, la decisión de llevar a Pamuk ante los tribunales fue muy criticada en la Unión Europea (UE) de la que Turquía espera formar parte algún día.
El Nobel de Literatura es uno de los cinco premios específicamente señalados en su testamento por el millonario escandinavo, Alfred Nobel, en 1895.
Al igual que los otros premios Nobel, el de literatura viene acompañado de un cheque de 10 millones de coronas suecas (US$1, 35 millones). En sus palabras, el premio debía entregarse a quien haya producido en el campo de la literatura "la obra más destacada, en la dirección ideal".