El estudio de un raro fósil de oso polar hallado en el ártico noruego confirma que esta especie se separó del oso pardo hace 150,000 años y que sobrevivió a un periodo interglaciar más cálido que el nuestro.
El estudio, publicado en la revista Proceedings of The National Sciences, echa luz sobre los orígenes y la evolución de una de las especies más amenazadas hoy por el cambio climático.
Se han hallado pocos fósiles de oso polar, por lo que son muy variadas las estimaciones sobre cuándo y cómo evolucionó esta especie, afirma el experto del museo de historia natural de la universidad de Oslo Oystein Wiig.
"Como los osos polares viven sobre el hielo, sus restos mortales se precipitan al fondo del mar o son devorados por carroñeros. No se depositan en sedimentos como otros mamíferos", explicó Wiig.