Los países de la OTAN se comprometieron a estar en Libia todo el tiempo que requiera su misión para proteger a la población civil y dotarla de los recursos necesarios, pero desoyeron por el momento los llamamientos de Francia, Reino Unido y la propia Alianza para aumentar su participación militar.
Londres y París llegaron a la reunión de ministros de Exteriores que se celebra en Berlín reclamando a sus socios más aviones para atacar objetivos terrestres del régimen de Muamar el Gadafi, un trabajo que principalmente desarrollan ahora sus fuerzas.
Las autoridades militares de la propia Alianza reconocieron que querrían ver más de estos aviones en los bombardeos, según el comandante supremo de la OTAN en Europa, el general de EE.UU. James Stavridis.