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Otro enemigo mortal, tan peligroso como la malaria

Las serpientes más venenosas del mundo son una cotidiana amenaza para los camboyanos. Las autoridades de Camboya desconocen la gravedad del problema.


Los mordiscos letales de las serpientes más venenosas del mundo son una amenaza cotidiana para los camboyanos, tanto o más que las minas antipersonas o la malaria.

Si el paludismo que transmite el mosquito anófeles se cobró 279 vidas humanas en 2009 y las minas contrapersonales causaron la muerte de unos 200 camboyanos, también ese año, la mortalidad provocada por los ofidios no se quedó a la zaga, aunque las autoridades carezcan de datos oficiales.

"Hay muchas, muy venenosas y están por todas partes. Casi cada día tenemos un caso", dice la veterinaria Valeria Strebkova, de la organización no gubernamental Hand of Help (HOH).

 

Este grupo inauguró hace tres meses en Sihanoukville el único centro en Camboya especializado en mordeduras de serpientes y ha atendido desde entonces entre 30 y 40 pacientes al mes.

"Hablamos sólo de Sihanoukville. No tenemos ninguna idea de qué pasa en el resto del país, sobre todo en las zonas forestales", detalla Strebkova, que lamenta que las autoridades no hayan tomado consciencia de la gravedad del problema.

Cobras, krait y víboras constituyen el principal peligro, las dos primeras por la toxicidad de su veneno que puede resultar mortal en cuestión de minutos, y las últimas por compartir su hábitat con los humanos, incluso en zonas urbanas, ya que acostumbran a buscar sus presas entre la basura.

 

"Todo hospital tiene algún médico que más o menos sabe tratar la malaria, pero nadie sabe qué hacer ante la mordedura de una víbora. Las minas están ahí y poco a poco las van desactivando, pero las serpientes se mueven y estarán aquí siempre", manifiesta la veterinaria.

"Compran los antídotos en India, donde hay otro tipo de serpientes, con otro tipo de veneno", detalla Strebkova.

Los 50 dólares que cuesta la dosis de antídoto, y se precisan entre tres y cuatro aplicaciones, resulta inasequible para el bolsillo de la mayoría de los camboyanos.

 

HOH, consciente de este problema, atiende gratuitamente a las víctimas.

Una de sus pacientes, Phaa, una niña de 12 años, fue mordida por una víbora de Rusell (daboia russelli), catalogada por algunos entendidos como el "peor enemigo de la Humanidad" por la cantidad de sus ataques mortales.

Según la breve estadística de la clínica de HOH, esta serpiente con llamativos dibujos elípticos en el dorso y natural del sur y sudeste de Asia es responsable del 90% de las picaduras atendidas.

 

"Estaba recogiendo fruta delante de casa y me mordió en el pie", explica la niña, que sufrió náuseas, fiebre y hemorragias, y padece una necrosis de piel hasta la rodilla.

"Ha tenido suerte. Si hubiera venido unas horas más tarde, la necrosis habría llegado al músculo.


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Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
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