Los ultraderechistas formaban parte del Bloque Calima de las Autodefensas Unidas de Colombia (AUC) y actuaban en algunas zonas rurales del Valle del Cauca.
La Armada Nacional informó que los paramilitares fueron evacuados en aeronaves y embarcaciones hasta Buenaventura, principal puerto del país, a unos 600 kilómetros de Bogotá.
La entrega masiva, que se produjo en una fecha no precisada, fue formalizada en la brigada de infantería de la marina de guerra en esa ciudad portuaria, agregó la misma fuerza.
La Armada Nacional dijo que el grupo fue trasladado posteriormente hasta la aldea montañosa de Galicia, en Bugalagrande, localidad en la que se deberá producir la desmovilización del Bloque Calima.
Con los 99 desertores se elevó a casi 480 el número de paramilitares de esa facción que están reunidos en "El Jardín", finca del área con menos de 100 kilómetros cuadrados que hace dos días fue declarada por el Gobierno como "zona de ubicación temporal", es decir, de concentración previa a la entrega de armas.
La desmovilización del Bloque Calima forma parte de un acuerdo del Ejecutivo con las AUC que prevé que al menos 3,000 ultraderechistas deberán desarticularse antes de que termine este año.
El desarme de unos 500 paramilitares de extrema derecha que operan en el suroeste de Colombia tendrá lugar mañana en Bugalagrande, departamento de Valle, confirmó el alto comisionado para la paz del gobierno, Luis Carlos Restrepo.
El funcionario no precisó el número exacto de combatientes que entregarán las armas, pero señaló que son unos 500.
Por su parte, un integrante del comité de la Organización de Estados Americanos (OEA) que verifica el proceso señaló, que los paramilitares que se desmovilizarán son unos 520, de los cuales 380 ya respondieron una encuesta cuyos datos serán el punto de partida para su reinserción a la vida civil.
Poco más de 2,000 paramilitares han dejado las armas desde noviembre, entre ellos el jefe máximo, Salvatore Mancuso.
Restrepo se reunió ayer con líderes comunitarios de Bugalagrande que han expresado su temor al gobierno de que, tras la salida de los paramilitares, la guerrilla izquierdista de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) desate una ola de represalias contra los pobladores.
Las autoridades sindican al Bloque Calima de unos 400 asesinatos cometidos desde 1999, año en que el grupo irrumpió en una amplia zona de Valle, en las inmediaciones de la Cordillera Central de los Andes.
El grupo también es acusado de tener vínculos con el narcotráfico.