El presidente de Costa Rica, Abel Pacheco, declaró ayer "emergencia" para socorrer a las víctimas de las inundaciones en el Caribe de este país, castigado por un fuerte temporal, lo cual permitirá canalizar cerca de once millones de dólares. La declaración la hizo Pacheco en la localidad de Batán, 150 kilómetros al este de San José, y uno de los lugares más azotados por las intensas lluvias que afectan esta zona desde hace casi una semana.
Según expertos del Instituto Meteorológico Nacional (IMN), estas han sido una de las más grandes precipitaciones de los últimos años en el Caribe costarricense. Pacheco, dos días después de haber asumido la presidencia, junto con un grupo de colaboradores, realizó ayer una gira por el Caribe, para conocer sobre el terreno los daños ocasiones por las lluvias.
Según recuentos preliminares, tres puentes han quedado destruidos y otros no precisados con daños graves, lo mismo que varios tramos de carreteras y cerca de cien viviendas entre destruidas y dañadas. Según la Comisión Nacional de Emergencia, 4,700 personas se encuentran en 27 albergues, aunque las lluvias persisten en menor intensidad.
El dirigente admitió que hay "pocas posibilidades" de que el gobierno de Castro acceda a las peticiones formuladas en el Proyecto Varela y desconozca así sus propias leyes, que le exigen ofrecer respuesta en un plazo de 60 a 90 días.
"Ahora nos corresponde a nosotros, al pueblo, hacer que esto se cumpla", advirtió Sánchez Santacruz al señalar que la oposición "está dispuesta a dar la batalla" por lograr una apertura democrática y pacífica en la isla.
Pero no todas las corrientes de oposición a Castro coinciden en su apoyo al Proyecto Varela, y muchos dirigentes de la disidencia rechazan esta forma de encauzar su lucha contra el régimen comunista cubano. Atomizada y dividida, la disidencia interna no ha logrado unificar su discurso opositor y discrepan sobre los métodos a emplear en la construcción de un modelo alternativo al ofrecido por la revolución socialista.
En los últimos tres años, números grupos opositores criticaron al Proyecto Varela al entender que se pretende combatir un régimen autoritario recurriendo a herramientas creadas por ese propio régimen, y cuya puesta en marcha no hará más que legitimar en el poder a las actuales autoridades. Pero esta situación no opacó la satisfacción que un gran espectro de agrupaciones disidentes expresó al difundirse la presentación oficial del Proyecto Varela.