El candidato oficialista Abel Pacheco ganó las elecciones presidenciales de Costa Rica, pero analistas dijeron ayer que tendrá que esforzarse para tratar con una Asamblea Legislativa donde ni siquiera cuenta con el apoyo mayoritario de los diputados de su propio partido.
Pacheco, un siquíatra y figura televisiva del gobernante Partido Unidad Social Cristiana (PUSC), obtuvo un 58% de los votos con 96.1% de las urnas escrutadas, según datos oficiales, en una histórica segunda vuelta marcada por el mayor abstencionismo en los últimos años en Costa Rica.
Como anticipaban los sondeos, Pacheco, un católico de 68 años, venció el domingo por amplio margen al candidato del opositor Partido Liberación Nacional (PLN), el socialdemócrata Rolando Araya, que obtuvo un 42% de los votos. En las elecciones, un 39% de los más de 2 millones de costarricenses habilitados para votar se abstuvo de hacerlo.
Pese al contundente margen de victoria que logró Pacheco, especialmente notorio en el campo y en la costa Atlántica, no son pocos los que piensan que el próximo presidente de Costa Rica deberá demostrar capacidad política para moverse con un Parlamento que en los números le es desfavorable. Es la primera vez en la historia de este país que se realiza una segunda ronda, que se hizo necesaria luego que en febrero ninguno de los aspirantes lograra el 40% de los votos válidos, según exige la ley.
"En plena celebración (Pacheco) tendrá que abocarse a lidiar con la pesadilla de todo gobernante, el problema que nadie ha podido resolver en el último cuarto de siglo en Costa Rica: la crisis de las finanzas públicas", dijo el columnista Alvaro Ramírez en el diario La República. "Esta será la prueba de fuego con la que estrenaremos el nuevo presidente", agregó.
Pacheco, visitó ayer la Basílica de Los Angeles para agradecer a la Virgen patrona del país su triunfo. Acompañado de familiares, colaboradores y numerosos simpatizantes, había prometido ir a esa iglesia situada en Cartago, a unos 23 kilómetros sureste de la capital, de resultar ganador en la inédita segunda ronda electoral.