Cerca de un tercio de las pacientes de cáncer de seno dejan de tomar sus medicamentos a causa de los efectos secundarios que son más fuertes de lo esperado, según revelaron los científicos estadounidenses.
El equipo de la Northwestern University encuestó a 686 mujeres que estaban tomando inhibidores de aromatasas como tratamiento para el cáncer de mama sensible al estrógeno.
Los resultados revelaron que 36% suspendieron el medicamento debido al dolor en las articulaciones, sofocos, aumento de peso y náusea.
Los inhibidores de la aromatasa se les dan a las mujeres postmenopáusicas con cáncer de mama para reducir el nivel de estrógeno. Alrededor de dos tercios de los cánceres de mama son sensibles a los estrógenos.
Los inhibidores de aromatasa han demostrado reducir el riesgo de cáncer recurrente.