En un intento de abaratar los costos de la sanidad, el Gobierno británico recomendará a los pacientes que se examinen en casa y describan sus síntomas por correo electrónico al médico de cabecera.
Además se propondrá incluso a los enfermos que padecen problemas cardiovasculares, pulmonares o diabetes que se midan su presión sanguínea, sus niveles de glucosa o su temperatura y envíen los datos al médico.
El Gobierno trata así de evitar consultas innecesarias con la esperanza de ahorrarse el equivalente de hasta 1.180 millones de euros al año, lo que permitiría a los médicos concentrar sus esfuerzos en los enfermos más graves.