Mohamed Benalel Merah, el padre del asesino confeso de siete personas en Toulouse y Montauban, acusó al Estado francés de “precipitarse” en la captura de su hijo y cuestionó que las fuerzas del orden no pudieran detenerle vivo.
“Francia es un país fuerte, con muchos medios”. Podrían haber utilizado un gas, por ejemplo, y cogerle como si fuera un bebé. “¿Por qué se han precipitado? ¿Por qué lo han matado?”, se preguntó en una entrevista concedida a la emisora “France 24”.
El padre de Mohamed Merah añadió que los agentes “podrían haberle detenido vivo y haberle presentado ante la Justicia y dictado una pena de varios años de cárcel o de cadena perpetua”.
“No hay pena de muerte allí, (el expresidente Francois) Mitterrand la abrogó”, concluyó en esa breve intervención, en la que no hizo alusión a su anunciada intención de presentar una demanda contra el Estado francés por haber abatido a su hijo hace una semana durante la operación para capturarle.
“Si fuera el padre de un monstruo así, me callaría por vergüenza”, declaró el ministro de Exteriores, Alain Juppé.