Los padres de los 43 estudiantes desaparecidos de la Escuela Normal Rural de Ayotzinapa anunciaron que iniciarán una huelga de hambre a fines de agosto, que se prolongaría hasta el primer aniversario de la desaparición de sus hijos ocurrida el 26 de septiembre de 2014.
“El 26 de este mes (agosto) vamos a hacer una huelga de hambre. Vamos a ir a las embajadas, a movilizarnos y a hacer la huelga hasta que nos entreguen a nuestros hijos”, dijo María Concepción Tlaltempa, madre de Jesús Giovanni Rodríguez Tlaltempa, uno de los desaparecidos.

Un total de 35 padres y familiares de los 43 de Ayotzinapa, así como alumnos de esa escuela para maestros, llegaron a Guadalajara, capital del occidental estado mexicano de Jalisco, como parte de la “Caravana del norte” que iniciaron el 29 de julio y que los ha llevado a los estados de Chihuahua, Coahuila, Durango, Zacatecas y Guanajuato, para concluir el 11 de agosto en Michoacán.
En la manifestación realizada en una plaza de la ciudad, Melitón Ortega, vocero de los padres, detalló que el 26 de agosto visitarán todas las embajadas extranjeras para pedir que “los países se pronuncien en favor” de la petición de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos para que el Gobierno mexicano autorice las entrevistas con los militares del 27 Batallón de Iguala.
El 26 de agosto se cumplen 11 meses de la desaparición de los jóvenes en el municipio de Iguala, estado sureño de Guerrero, donde presuntamente fueron atacados por policías por órdenes del entonces alcalde José Luis Abarca y entregados a un grupo criminal.
Según la versión oficial, los estudiantes fueron asesinados y sus restos incinerados en un tiradero de basura por miembros del cartel “Guerreros Unidos”, una versión que los padres se resisten a creer ya que, entre otras cosas, solo ha sido identificado uno de los jóvenes a partir de los restos hallados en ese lugar.
Ortega reiteró la petición de los familiares de que la Procuraduría General de la República (fiscalía) abra nuevas líneas de investigación que incluyan a los militares del mencionado batallón que supuestamente tuvieron contacto con los estudiantes.
Adelantó que los padres continuarán con las movilizaciones dentro y fuera de México, y que prevén realizar una gran manifestación en la Ciudad de México el 26 de septiembre, cuando se cumpla el primer aniversario de la desaparición de sus hijos.
“Mientras no regresen nuestros 43 jóvenes, no regresaremos a casa”, afirmó.
Otros piden justicia
Por otra parte, agrupaciones de periodistas, artistas y estudiantes, entre otras, así como comunicadores individuales y activistas de diversas causas se unieron para exigir justicia en el caso del multihomicidio en que murió el reportero gráfico Rubén Espinosa el pasado 31 de julio.
Alrededor de 250 personas, contando reporteros que acudieron a cubrir el acto y curiosos, se congregaron ante el cenotafio conocido como Hemiciclo a Juárez, muchas de ellas portando carteles con lemas como “Cuando muere una persona muere una parte de la humanidad, cuando matan a un periodista muere una parte de la sociedad”.
Algunos de los participantes, la gran mayoría jóvenes, llevaban la boca cubierta con cinta adhesiva en la que se leía la palabra “Justicia”.
“Hace unos días esta ciudad sufrió un atentado a todos sus ciudadanos, un atentado contra aquellos que han buscado la transformación democrática del país y que a través de su trabajo van construyendo la historia de este pueblo”, dijo uno de los oradores.
Exigió una investigación exhaustiva de los asesinatos y que el gobernador de Veracruz, Javier Duarte, sea llamado a comparecer ante la fiscalía capitalina como presunto autor intelectual, recordando que Espinosa y la activista Nadia Vera (otra de las víctimas) habían sido amenazados en ese estado.
Otro de los oradores, pidió a los grupos “hacer causa común y no permitir que los dividan”.