Pakistán conmemoró ayer el primer aniversario del asesinato de la ex primera ministra Benazir Bhutto con el Gobierno de su viudo, el presidente Asif Alí Zardari, inmerso en una peligrosa escalada de tensión con la India.
Decenas de miles de paquistaníes recordaron con actos y homenajes por todo el país a la fallecida líder del Partido Popular (PPP), que fue asesinada en un atentado en la ciudad de Rawalpindi, vecina a Islamabad, apenas dos meses después de su regreso del exilio.
Los actos más destacados tuvieron lugar en el mausoleo familiar de Naudero, en la sureña localidad de Garhi Khuda Bux, donde Bhutto está enterrada, y en el parque Liaquat de Rawalpindi, donde tuvo lugar el atentado que acabó con su vida.
Día festivo.
El Gobierno declaró como festivo el día de ayer e incrementó las medidas de seguridad en varios puntos del país, en el que se han llevado a cabo desde debates sobre su figura a minutos de silencio, pasando por marchas, donaciones de sangre o rezos colectivos.
Bhutto continúa siendo el buque insignia de un PPP, que, liderado de hecho por Zardari tras su muerte, venció en las elecciones legislativas de febrero, gracias a la ola de repulsa por su asesinato y forzó en agosto la dimisión de Pervez Musharraf como presidente.
Peligro.
En cuanto al conflicto de India y Pakistán, Estados Unidos, considera que no es la vía correcta para combatir el terrorismo.
La decisión de Pakistán de reubicar a millares de soldados en la frontera con la India tras sacarlos de la frontera con Afganistán, amenaza el objetivo de Estados Unidos de confiar en su aliado del sudeste asiático en su lucha global contra el terrorismo.
La campaña del presidente electo Barack Obama prometió dar nuevo impulso a la estancada guerra en Afganistán.
Esa sería la primera baja, como resultado de la acción de Pakistán. La segunda baja sería frustrar los esfuerzos de Estados Unidos para destruir a al-Qaida.
Expertos.
Según los expertos, para ganar en Afganistán, y no sólo conservar el terreno, Estados Unidos y sus aliados deben sellar los bastiones de los milicianos en la frontera con Pakistán. Estados Unidos no puede hacerlo sin la ayuda de Pakistán, y los milicianos paquistaníes y afganos lo saben muy bien.
Si Pakistán saca sus fuerzas de la frontera con Afganistán podría mostrar que los milicianos pueden con facilidad explotar la antigua rivalidad con la India.
"Esperamos que ambas partes eviten tomar medidas que aumentarán de manera innecesaria las tensiones en estos ya tensos momentos", dijo el viernes el vocero de la Casa Blanca, Gordon Johndroe.