El Departamento de Estado insistió tanto en las cualidades de Larry Palmer para ocuparse del “reto” de la Embajada de EE.UU. en Venezuela, como en la importancia de la diplomacia y la comunicación para resolver las diferencias entre ambos países.
El Gobierno estadounidense reaccionó así a las declaraciones del presidente venezolano, Hugo Chávez, quien dijo que no aceptará a Palmer como nuevo embajador por haber dicho al Senado de su país que la moral de las Fuerzas Armadas de Venezuela era baja.