El oficialista Partido Acción Nacional de México (PAN) y el ex gobernante Partido Revolucionario Institucional (PRI) están dispuestos a abrir sus cuentas y someterse a una investigación a fondo para limpiar su imagen, gravemente deteriorada por acusaciones de financiación irregular.
Los dirigentes del PAN y el PRI han anunciado que pondrán a disposición de las autoridades correspondientes toda su información bancaria y financiera para aclarar las acusaciones por presunta financiación ilegal de sus respectivas campañas a la Presidencia del año 2000.
El PAN está acusado de haber recibido dinero del extranjero, lo que está prohibido por la ley, para financiar la campaña que llevó al sillón presidencial a Vicente Fox.