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Panamá busca fármacos contra la leishmaniasis

Un equipo de científicos de Indicasat adelanta un estudio para identificar el nivel molecular de los parásitos existentes en el país y establecer posibles patrones de tratamiento a través de drogas definidas.


La leishmaniasis es menos famosa que la malaria y, desde luego, muchísimo menos que el sida. Pero es, en cierto modo, prima hermana de ambas. Es, después de la malaria, la segunda enfermedad parasitaria que más mata.

Algunos informes estiman que su carga equivale a 2,3 millones de años de vida saludable productivos perdidos al año en todo el planeta. Y los expertos aseguran que su incidencia va en aumento.

Durante años, la leishmaniasis estuvo confinada a las regiones selváticas y rurales, pero debido al crecimiento de la ciudad y la invasión de áreas boscosas se ha convertido en una amenaza para quienes entran en contacto con los vectores que la transmiten.

 

Por ello, el Instituto de Investigaciones Científicas y de Servicios de Alta Tecnología (Indicasat) adelanta una investigación para identificar a nivel molecular los parásitos existentes en Panamá y establecer posibles patrones de tratamiento a través de drogas definidas.

La investigación se ha centrado en el parásito leishmania paramensis, que se encuentra muy extendido en el territorio nacional y del cual no existen estudios, por lo que se trata de un trabajo prácticamente inédito.

Marcadores moleculares.
El investigador de la Unidad de Biotecnología de Indicasat, Ricardo Lleonart, señaló que, en asocio con la Universidad Tecnológica de Panamá (UTP), la Universidad de Panamá (UP) y el Instituto Conmemorativo Gorgas, se utilizará una nueva técnica consistente en el uso de marcadores moleculares para conocer la variabilidad genética del parásito, ya que no existen estudios de epidemiología molecular sobre este tema en el país.

 

De acuerdo con Lleonart, el estudio de la variabilidad genética del parásito es muy importante, por que está relacionada con posibles respuestas clínicas a determinados fármacos.

“Por ello resulta importante conocer qué variantes genéticas del parásito se encuentran en circulación dentro del territorio panameño y así focalizar su ubicación y posibles puntos de diseminación territorial”, estimó.

El estudio de variabilidad genética en las poblaciones del parásito permite establecer correlaciones de resistencia a fármacos y ello serviría a los médicos tomar decisiones clínicas en cuanto al tratamiento a seguir.

 

Enfermedad emergente.
La leishmaniasis es catalogada por la Organización Mundial de la Salud (OMS) como una enfermedad emergente que está en aumento en todo el mundo. De hecho, se estima que más de 12 millones de personas la sufren en el planeta. También es considerada una enfermedad abandonada, debido a que no existen muchos estudios sobre ella.

Esta enfermedad tampoco ha sido objeto de investigación por parte de las grandes compañías farmacéuticas, ya que generalmente afecta a países pobres y regiones económicamente deprimidas.


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Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
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