El Papa Juan Pablo II reconoció formalmente ayer un milagro atribuido a la Madre Teresa, acelerando así el proceso hacia la santidad de la monja más famosa del mundo. En una ceremonia en el palacio apostólico del Vaticano, el Papa admitió que creía que una joven mujer india enferma de cáncer fue curada como resultado de sus oraciones a la Madre Teresa, quien se ubica ahora en posición de alcanzar la santidad más rápido que lo usual. El reconocimiento del Papa despeja el camino para que la mujer que dedicó su vida a ayudar a los más pobres entre los pobres sea beatificada el 19 de octubre del 2003 en Roma.
Tras la beatificación, se convertirá en santa después de que se le atribuya un segundo milagro. Eso puede demorar varios años, aunque en este caso el proceso avanza inusualmente rápido. La Madre Teresa murió a los 87 años el 5 de noviembre de 1997 y en circunstancias normales el proceso de beatificación sólo comienza cinco años después de la muerte de un candidato a esa condición.
Una junta de doctores examinó el caso y estableció que no había una explicación de la ciencia médica para la curación de Bersa. En tanto, la beata española sor Angela de la Cruz, fundadora de las Hermanas de la Cruz, será proclamada santa, presumiblemente, en mayo del 2003.