- 2,500 agentes policiales formaron parte de las fuerzas de seguridad para el papa Francisco.
Esposa de rehén británico pide clemencia a Estado Islámico
- La esposa de un cooperante británico capturado por el grupo Estado Islámico emitió un comunicado en el que pide a los milicianos que lo dejen en libertad “antes de que sea demasiado tarde”. El extaxista Alan Henning fue secuestrado en diciembre en Siria, poco después de llegar al país desde Turquía en un convoy humanitario. Su esposa, Barbara, dijo que Henning manejaba una ambulancia cargada de comida y agua en ese momento. El grupo Estado Islámico, que ha divulgado videos en internet en los que muestra las decapitaciones de dos periodistas estadounidenses y otro cooperante británico, ha amenazado con matar a Henning, de 47 años. En un comunicado publicado por la Oficina británica de Exteriores, la esposa de Henning pidió que la gente de Estado Islámico se compadezca y deje en libertad a su esposo, al que describió como un “hombre pacífico, altruista”. “Alan es un hombre pacífico, abnegado, que dejó su familia y su trabajo como taxista en Gran Bretaña para manejar una caravana hasta Siria con sus colegas y amigos musulmanes para ayudar a los necesitados”, escribió la esposa en el comunicado.
Francisco, el primer papa no europeo en 2,000 años de historia de la Iglesia, ha abandonado Albania tras una breve pero intensa visita de 11 horas.
Y no es casual que para este primer viaje a un país del Viejo Continente haya elegido el único país europeo con mayoría musulmana: Albania, donde más del 60% de sus 3.2 millones de habitantes son seguidores del Islam (la mayoría sunitas) frente a un 16% de católicos y un porcentaje similar de cristianos ortodoxos.
El papa Francisco elogió en Tirana la convivencia pacífica entre las religiones que caracteriza Albania, y afirmó que “nadie puede escudarse en Dios” cuando realiza actos de terrorismo.
Jorge Bergoglio pronunció estas palabras en el palacio presidencial, donde fue recibido por el jefe de Estado, Bujar Nishani, en Tirana donde permanecerá 11 horas.
“Que nadie piense que puede escudarse en Dios cuando proyecta y realiza actos de violencia y abusos. Que nadie tome la religión como pretexto para las propias acciones contrarias a la dignidad del hombre y sus derechos fundamentales, en primer lugar el de la vida y el de la libertad religiosa de todos”, argumentó Francisco.
Lo que sucede en Albania demuestra que la convivencia pacífica y fructífera entre personas y comunidades que pertenecen a religiones distintas no solo es deseable, sino posible y realizable de modo concreto, añadió.
Este es un “bien precioso” que, dijo, “adquiere una relevancia especial en este tiempo en que, de parte de grupos extremistas, se desnaturaliza el auténtico sentido religioso”.
Durante su visita el papa ha vivido un momento de intensa emoción al abrazar a Ernest Simoni Troshani, un anciano sacerdote que fue torturado durante 30 años y condenado a otros 27 de trabajos forzados por el régimen comunista de Albania.
El pontífice encabezó el rezo de las vísperas en la catedral de San Pablo, en Tirana, después de escuchar y conmoverse con el testimonio de dos supervivientes de la persecución liderada por Enver Hoxha: la religiosa Estigmatina, Maria Caleta y el sacerdote diocesano, padre Ernesto.
Tras la oración, Francisco ha dejado a un lado el texto oficial y ha improvisado el discurso en el que ha reconocido que para él fue una sorpresa que la población de Albania hubiera sufrido tanto.
“Se ve que este pueblo conserva la memoria de estos mártires que han sufrido tanto”, ha expresado el pontífice. Así ha recordado que Albania es un “pueblo de mártires”, y ha dicho que había “tocado a dos en relación a la religiosa y el sacerdote que habían hablado previamente.
La decisión de Francisco de visitar la pequeña Albania antes que una gran capital europea está en línea con su deseo de que la Iglesia católica acuda a la “periferia”.
Albania aspira a la membresía en la Unión Europea, y su visita se produce apenas unas semanas antes de que ofrezca un discurso ante el Parlamento Europeo en Estrasburgo, Francia.
Los musulmanes suponen en torno al 59% de la población albana y los católicos rondan el 10%, seguidos de cerca por los cristianos ortodoxos.