El papa Francisco denunció "la concepción economicista de la sociedad que busca el beneficio egoísta más allá de los parámetros de la justicia social" y cuya consecuencia son los numerosos parados, en el Día del Trabajo que se celebró ayer.
Francisco paseó a bordo de un jeep blanco por los corredores creados en la Plaza de San Pedro, donde unas 60,000 personas se concentraron para escuchar la catequesis del papa en su audiencia y verlo de cerca, en un recorrido que ya es una tradición.
El papa habló del trabajo y de las numerosas situaciones en el mundo en que tanta gente trabaja en "condiciones de esclavitud", además de la trata de seres humanos englobadas en trabajos de esclavitud.