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Papa insta a España ser fiel al catolicismo


Alrededor de un millón de fieles inundaron ayer el centro de Madrid para escuchar al Papa Juan Pablo II, quien les pidió que siguieran fieles a sus raíces católicas en momentos en que la iglesia teme que el catolicismo pierde su tradicional influencia en el país.
El punto alto de la visita papal fue la misa de campaña, donde el Pontífice proclamó santos a cinco religiosos españoles, incluido el padre Pedro Poveda (1874-1936) fusilado por los republicanos durante la Guerra Civil.
Los otros canonizados fueron el jesuita José María Rubio (1864-1929), y las monjas Genoveva Torres (1870-1956), fundadora de las Angélicas; Angela de la Cruz (1846-1932), fundadora de las Hermanas de la Compañía de la Cruz, y Maravillas de Jesús (1891-1974), de la orden de las Carmelitas Descalzas.
Un mar de fieles abarrotó la céntrica Plaza de Colón, donde el Papa presidió la misa vestido con una elegante túnica de color oro y blanco. Miles de devotos, congregados en las calles aledañas, siguieron la ceremonia a través de pantallas de vídeo gigantes.
De esta forma el Sumo Pontífice, que se desplazó en todo momento por medios mecánicos, cumplió el acto central del segundo y último día de su quinta visita a España desde 1978, siendo vitoreado en varias ocasiones por una multitud ordenada y en calma. El Papa, en su 99 viaje apostólico, repitió la frase que utilizó en su primera visita papal al país en 1982: "La fe cristiana y católica constituye la identidad del pueblo español".
!Nó rompáis con vuestras raíces cristianas!, exhortó el Pontífice. "Solamente éstas serán capaces de traer al mundo y a Europa el poder cultural de vuestra historia", añadió. La jerarquía eclesiástica está preocupada porque España, tradicionalmente uno de los países más católicos del mundo, se está volviendo cada vez más laica.
Miles de personas acudieron ayer al aeropuerto de Madrid-Barajas para despedir al Papa Juan Pablo II antes de su salida hacia Roma, tras concluir la visita que realizó a la capital de España este fin de semana. El avión en el que viaja el Papa, una aeronave de la compañía española "Iberia", despegó sobre las 18.55 hora local rumbo a la capital italiana.
Durante este trayecto, el Papa se saltó el protocolo y se detuvo para besar a varios niños que le fueron acercados por miembros de los servicios de seguridad. Al acto de despedida acudieron los Reyes de España, don Juan Carlos y doña Sofía, quienes minutos antes habían celebrado con el Papa un encuentro privado en la sede de la Nunciatura, la que fue su residencia oficial en Madrid durante estos dos días.
También estuvieron presentes el presidente del Gobierno español, José María Aznar, y otros miembros del Ejecutivo, junto a autoridades locales y los miembros de la Conferencia Episcopal, que reúne a los obispos del país.


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Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
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