Aunque en teoría solo los cristianos de China son apenas el uno por ciento de la población que celebra la Navidad, la fama mundial de Papá Noel ha llevado a la ciudad más fría y norteña del país a usar el personaje para atraer turistas, con un parque de atracciones que intenta imitar su hogar en Laponia.
El parque fue inaugurado esta semana en Mohe, ciudad fronteriza con la Siberia rusa, donde Santa Claus y sus renos tendrán que soportar temperaturas inferiores a 40 grados bajo cero, aunque es precisamente el frío extremo lo que se quiere usar para atraer turistas.
La nueva casa de Papá Noel en China ha sido construida a imitación de la localidad finlandesa de Rovaniemi, en Laponia, uno de los autoproclamados lugares originarios de Santa Claus en el Círculo Polar Ártico.