El Papa Juan Pablo II le dijo al presidente estadounidense, George W. Bush ayer que Irak tiene que recuperar rápidamente la soberanía y condenó las vejaciones a prisioneros iraquíes por parte de las tropas estadounidenses.
"Es el deseo evidente de todos que esta situación se normalice ahora lo más rápido posible con la participación activa de la comunidad internacional y, en particular, de la Organización de las Naciones Unidas, a fin de asegurar una rápida devolución de la soberanía de Irak", dijo el Papa.
El Pontífice y el Presidente conversaron en privado 15 minutos en el estudio del Papa, una sala bellamente adornada con frescos, antes de hacer declaraciones. Bush otorgó al Papa la Medalla Presidencial de la Libertad, el mayor reconocimiento estadounidense que puede recibir un civil.
El Papa, quien habló con dificultad, ya que padece la enfermedad de Parkinson se reservó las palabras más duras para una referencia al escándalo de las vejaciones a prisioneros iraquíes por parte de soldados de EU.
"En las últimas semanas otros sucesos deplorables han salido a la luz, que han perturbado la conciencia cívica y religiosa de todos y han dificultado un compromiso sereno y decidido con los valores humanos compartidos", dijo el Pontífice.
Bush no hizo alusión directa a Irak ni al escándalo de las vejaciones.
El Presidente dijo: "Le traigo un mensaje de mi gobierno que le dice a usted, señor, que trabajaremos por la libertad humana y la dignidad a fin de extender la paz y la compasión, que apreciamos como fuerte símbolo de la libertad".