El papa Benedicto XVI exhortó a los jóvenes a no perder el tiempo, caer en la droga y en la vanidad y a no seguir la "desmesurada" moda de la imagen para impresionar.
"Es un deber para mí lanzar un apremiante y afligido llamamiento para que cesen todos los conflictos armados que ensangrientan la Tierra, que callen las armas y en todas partes el odio ceda al amor, la ofensa al perdón y la discordia a la unión", afirmó con más vehemencia que en otras ocasiones el Papa teólogo.
Ante varias decenas de miles de personas, entre ellas el presidente del Gobierno italiano, Romano Prodi, Benedicto XVI agregó que todos los presentes "sentimos a los que lloran, sufre y mueren debido a la guerra y a sus trágicas consecuencias en todas las partes del mundo".
Ratzinger manifestó que pensaba particularmente en Tierra Santa, "tan amada por san Francisco", en Irak, Líbano y en todo Oriente Medio.
También subrayó que "por desgracia" las poblaciones de esos países conocen desde hace tiempo "los horrores de los combates, del terrorismo y de la ciega violencia, la ilusión de que la fuerza pueda resolver los conflictos y el rechazo a escuchar las razones de la otra parte y de hacer justicia".