El Papa Juan Pablo II, en su primer viaje al extranjero desde la guerra en Irak, instó ayer en Madrid a los jóvenes del mundo a trabajar contra la espiral de violencia y terrorismo que dijo ha sembrado odio y muerte en todas partes del planeta.
En su encuentro con la juventud, en la base aérea de Cuatro Vientos, el Papa dijo que debería mantenerse lejos del "nacionalismo exasperado" en una aparente referencia a la violencia en el País Vasco en España. "La espiral de violencia, el terrorismo y la guerra provocan, todavía en nuestros días, odio y muerte", dijo ante la multitud de jóvenes creyentes durante su primer día de viaje a Madrid.
"Responded a la violencia ciega y al odio inhumano con el poder fascinante del amor. Venced la enemistad con la fuerza del perdón", continuó ante una multitud de unos 600,000 entusiastas jóvenes.
"Manteneos lejos de toda forma de nacionalismo exasperado, de racismo y de intolerancia. Testimoniad con vuestra vida que las ideas no se imponen, sino que se proponen", añadió. El Papa fue aclamado y recibido con gritos, lágrimas y cánticos de unos jóvenes que habían comenzado a reunirse al mediodía en el aeródromo madrileño.
Su discurso, interrumpido en numerosas ocasiones por gritos de "¡Te queremos!", fue el segundo pronunciado por el pontífice en su viaje de 36 horas a España. El acto central de la visita será la canonización de cinco beatos españoles hoy en la Plaza de Colón. A su llegada a Madrid, el Papa dijo que rezaba para que el mundo pudiera alcanzar por fin una paz duradera.
Bajo un sol tórrido, que ya ha provocado decenas de lipotimias sin mayores consecuencias, los jóvenes, muchos de ellos latinoamericanos ondeando banderas de Chile, Argentina, Venezuela o Colombia, entre otras, aguardaron en un ambiente festivo de cánticos y juegos desde primera hora de la mañana la llegada de Juan Pablo II.
Los bomberos madrileños trataron de remediar en lo posible el gran calor que hacía ayer en Madrid regando con agua a los jóvenes, que han agradecido esta "atención" con aplausos.
El avión de Alitalia en que viajaba Juan Pablo II, aterrizó en el aeropuerto madrileño de Barajas, donde fue recibido por los reyes de España, Don Juan Carlos y Doña Sofía. Ondeando cientos de banderas españolas, niños y jóvenes recibieron al Papa al grito de "Juan Pablo Segundo te quiere todo el mundo" y "Sí, sí, sí, el Papa está en Madrid".
En su discurso de bienvenida al obispo de Roma, el rey Juan Carlos se refirió al Papa como "un infatigable luchador por las causas más nobles" y le calificó de "sembrador ejemplar el mensaje universal de concordia y de paz", agradeciéndole sus "reiteradas condenas del terrorismo, que los españoles padecemos y que es intrínsicamente perverso y nunca justificable".
Tras las alocuciones, Juan Pablo II recibió el saludo de altos dignatarios del gobierno, empezando por el titular del ejecutivo, José María Aznar, y de la jerarquía eclesiástica españoles. Tras el fin de esta recepción, Juan Pablo II fue trasladado en su papamóvil hacia la Nunciatura Apostólica, donde recibió a Aznar, con quien no trató la reciente guerra en Irak.
Hoy el Papa celebrará una misa durante la cual canonizará a cinco beatos españoles del siglo XX, entre ellos un mártir de la Guerra Civil española (1936-39), en la céntrica Plaza de Colón. Se espera que un millón de personas acuda a la misa.
Papa pide a jóvenes que luchen contra las guerras
El avión en que viajó fue escoltado por cuatro naves de combate F-18 a su entrada en el espacio aéreo español.