Los paramilitares, en muchos casos junto a la fuerza pública, se erigen como los principales autores de violencia sexual contra niñas y mujeres en el marco del conflicto armado interno de Colombia, reveló ayer Amnistía Internacional (AI).
Así lo aseguró Susan Lee, directora del Programa Regional para América de AI, al comentar en rueda de prensa un informe divulgado por esa organización, de manera simultánea en Bogotá y en Ginebra, sobre la situación de las mujeres en zonas conflictivas colombianas.
"Los paramilitares respaldados por el Ejército han convertido en campo de batalla los cuerpos de miles de mujeres y niñas", señaló Lee en la capital colombiana.
La abogada inglesa reiteró que Colombia atraviesa por una situación "muy crítica" en derechos humanos dadas las frecuentes violaciones en la población vulnerable.
Colombia atraviesa un enorme drama humanitario que se refleja en esas "prácticas generalizadas" de violencia sexual contra las mujeres, según AI.
Lee aludió a la "política de seguridad democrática" del gobierno de presidente Alvaro Uribe, de combate a la violencia política y contra las drogas, y señaló que desde que se implantó, "aumentó la militarización del país y también las violaciones a los derechos humanos".
La experta aseguró que los "paramilitares y los grupos de guerrilla tratan de inmiscuirse incluso en los aspectos más íntimos de la vida de las mujeres en zonas bajo su control".
Ellos, dijo Lee, "establecen toques de queda y códigos sobre vestimenta y humillan, flagelan, violan e incluso, matan a aquellas que se atreven a infringirlos".
Otra investigadora de AI, la peruana Giulia Tamayo, por su parte, señaló que "las mujeres y la niñas son las víctimas ocultas" de la guerra y explicó que el informe fue elaborado en el último año en varias regiones.