El parlamento ruso dio ayer su aprobación final a una amnistía limitada para los combatientes de la separatista Chechenia, que según el Kremlin ayudará a poner fin a una década de conflictos en la región rebelde república. Los críticos han ridiculizado la oferta de perdón, que según funcionarios del gobierno no cubrirá a los chechenos culpables de haber cometido actos graves de violencia.
Pero el principal portavoz del Kremlin sobre Chechenia describió la medida como un paso vital hacia una solución política, que será seguida por la elección de un presidente local y una asamblea. Los guerrilleros chechenos que entreguen sus armas antes del 1 de septiembre serán perdonados.
Pero no podrán acogerse a la aministía los combatientes extranjeros y los culpables de delitos violentos graves, por lo que muy pocos combatientes se entregarán sin tener garantías de ser amparados.