El Parlamento belga ha aprobado una serie de enmiendas a la ley de competencia universal que permitirán a Bélgica remitir las denuncias de crímenes contra la humanidad a los países donde se produjeron, siempre que éstos sean estados democráticos.
La ley de competencia universal, que data de 1993, otorga a los tribunales belgas la competencia de juzgar crímenes de guerra, genocidio y crímenes contra la Humanidad cometidos en cualquier lugar del mundo.
Las modificaciones contemplan que si la víctima no es belga, los hechos se han cometido fuera de Bélgica o el autor es ciudadano de un país democrático, Bélgica deberá remitir la denuncia al país en el que se cometieron los hechos. Además de denunciar la desprotección jurídica de las víctimas y la huida diplomática hacia adelante, la diputada socialista Karin Lallieux calificó el compromiso de "inaceptable".
Esta ley ha permitido que los tribunales belgas hayan tramitado hasta ahora causas contra el primer ministro de Israel, Ariel Sharon; el presidente de la Autoridad Nacional Palestina, Yasser Arafat; el de Cuba, Fidel Castro; el de Irak, Sadam Hussein, o el de Costa de Marfil, Laurent Gbagbo.