El ministro de Interior ecuatoriano, Gustavo Jalkh, señaló ayer que la decisión de solicitar visado a los ciudadanos de nueve países de África y Asia se tomó como "acción preventiva" para "evitar la trata de personas".
Jalkh justificó la medida al explicar a la prensa que hasta el 70% de personas procedentes de Afganistán, Bangladesh, Eritrea, Etiopía, Kenia, Nepal, Nigeria, Pakistán y Somalia permanece en el país más tiempo del permitido, lo que las autoridades califican como un "flujo inusual".
El ministro señaló que la decisión de imponer el visado se desprende de "la relación que estos flujos migratorios pueden tener con la trata de personas", al utilizar al país andino como "puente" para la comisión de este delito.
El proyecto ya fue presentado al presidente Rafael Correa para su evaluación.