La saga de un pequeño mono capuchino, cuya dueña peleó en la justicia para conservar su custodia como la de un hijo, refleja la nueva dimensión del derecho de los animales en EE.UU.
"Si pudiera hablar, diría: 'muchas gracias por haber peleado para que vuelva a casa'", dijo Elyse Gazewitz, dueña del mono.