Jerry Givens, exguardia del corredor de la muerte del estado de Virginia, hace 14 años era funcionario, el encargado de pulsar “el denominado botón de la muerte” en la Milla Verde de la prisión de Richmond, en el estado de Virginia.
Su trabajo consistía en activar un panel de control que liberaba descargas de entre 1,200 a 1,400 voltios, con una duración entre 20 y 60 segundos, acabando con la vida de los condenados a muerte.
“Nunca me sentí culpable por los 62 hombres a los que ejecuté, pensé que yo no era el responsable de sus muertes, sino los jurados que decidieron condenarles, los abogados que los defendieron, las madres que los criaron y las circunstancias que los llevaron a delinquir”, aseguró el exfuncionario penitenciario.
Givens afirma que tras su experiencia, como guardia en la prisión de Virginia, sufrió una serie de cambios que lo impulsaron a ser un activista en contra de la pena de muerte.
Dice que la Pena de muerte debería desaparecer de la legislación estadounidense por motivos morales.