Cientos de miles de peregrinos católicos, que asistieron ayer a una ex pista aérea para una vigilia de oración y una misa dominical con lo que concluirá la Jornada Mundial de la Juventud, recibieron con grandes ovaciones al Papa Juan Pablo II.
El Pontífice de 82 años llegó al sitio del encuentro, en una antigua pista aérea a bordo de un helicóptero, donde ya le esperaba una enorme multitud que ondeaba banderas de todo el mundo.
El jefe de la Iglesia Católica saludó a los jóvenes que saltaban y gritaban desde su papamóvil"" conforme avanzaba hacia un escenario adornado con una enorme cruz amarilla de 50 metros de alto que era visible a varios kilómetros de distancia. Entre los asistentes se encontraba el primer ministro del Canadá, Jean Chretien, quien vestía de traje y corbata a pesar del intenso calor.
Durante el día, el Papa se entrevistó brevemente en audiencias distintas con el primer ministro canadiense y con otros líderes. El saludo en español fue el delirio. Nada más escuchar las primeras palabras, los miles de hispanos rompieron a aplaudir y a vitorearle con los clásicos "Juan Pablo II te quiere todo el mundo" y "Viva el Papa".
"Queridos jóvenes amigos. Os agradezco vuestra presencia en Toronto, os abrazo de corazón y siempre pido por vosotros para que seáis la sal de la tierra y la luz del mundo", manifestó el Papa, que aunque viejo, como él mismo dijo, tiene el alma muy joven.
En tanto, la misa de hoy concluirá casi una semana de actividades que forman la Jornada Mundial de la Juventud, un evento inaugurado por el Papa en 1985. Más de 200,000 jóvenes católicos de 170 países se registraron para participar este año, un menor número que en años anteriores.