El presidente de Guatemala, Otto Pérez Molina, pidió el apoyo de la sociedad para emprender una “reforma profunda” de la Constitución de 1985, que permita “modernizar y fortalecer” el Estado y evite una eventual crisis política e institucional en el país.
Pérez Molina, un general retirado de 61 años, planteó que esas reformas deben abarcar los ámbitos de seguridad, justicia, partidos políticos, legislativo y fiscal, y se mostró a favor de que sean llevadas a cabo por una Asamblea Nacional Constituyente.
La ley guatemalteca establece que se requiere el voto favorable de las dos terceras partes de los 158 diputados del Congreso para reformar cualquiera de los artículos de la Carta Magna, excepto los llamados pétreos, que se refieren al carácter republicano del Estado y las garantías de los derechos humanos.