Los perros de asistencia son animales especialmente entrenados para facilitar la vida de personas con discapacidades motrices.
Son seleccionados desde cachorros, en general se usan los Golden Retriever y los Labradores Retriever, y luego entregados a familias temporarias durante un período de alrededor de 18 meses. En todo este tiempo se les cría de manera que tengan un carácter afable, que sean cariñosos, que disfruten de la compañía de las personas y se muestren deseosos de aprender y ayudar. Luego pasan por un período de entrenamiento específico que dura unos 6 meses, a cargo de profesionales especializados en este tipo de perros. Se les enseña a obedecer unas 50 órdenes que incluyen abrir y cerrar puertas, encender y apagar luces, recoger objetos del suelo, avisar si suena un timbre y, si hace falta, llevar a la persona hasta ahí, ladrar para pedir ayuda, etc. Todas estas actividades que parecen tan simples son de una enorme ayuda para personas con problemas motrices. Tener un perro que pueda realizarlas les da una gran independencia y seguridad para poder salir solos a la calle o quedarse en la casa sin una persona que los asista.