Miles de personas pasan la noche a la intemperie bajo temperaturas casi gélidas en el este de Turquía, ante el temor de volver a sus casas tras un mortífero terremoto de 7.2 de magnitud que ha sido seguido por centenares de réplicas.
Las cuadrillas de búsqueda siguen revisando los escombros en las ciudades de Ercis y Van con la esperanza de hallar sobrevivientes.
La cifra de muertos por el sismo del domingo llegó a 432, y 1.352 heridos, según la nueva cifra provisional de víctimas hecha pública por la Administración de Desastres y Situaciones de Emergencia (AFAD).
"Cada ministerio, cada organización da sus propias cifras. Aún no hay una cifra clara de muertos y el número sigue aumentando", explicó hoy Bekir Kaya, alcalde de Van.
La AFAD precisó que el número de edificios destruidos por el terremoto es, por ahora, de 2.262, mucho mayor que las primeras cifras oficiales.
La entidad también anunció que se han enviado unos 1.2 millones de euros a la delegación del gobierno de Van para hacer frente a las necesidades más básicas.
Por el momento, trabajan en la zona unas 4,000 personas en 87 equipos de rescate y de primeros auxilios, enviados tanto por los gobiernos provinciales de Turquía como por diversas organizaciones, sin que Ankara haya aceptado por ahora ayuda internacional.
En total, se han enviado más de 10,000 tiendas de campaña, 25,000 mantas y de toneladas de comida.
Los equipos de rescate esperan recibir llamadas telefónicas o mensajes de texto de las personas atrapadas.