El gobierno de Perú dijo ayer que espera levantar antes del plazo previsto el Estado de emergencia establecido para contener una ola de huelgas, si vuelve la calma al país, pero en algunas ciudades se seguían registrando focos de protestas.
Desde que el presidente Alejandro Toledo decretó el martes la medida de excepción por 30 días, un reguero de choques entre manifestantes y las fuerzas de seguridad dejaron un muerto, al menos 80 heridos y un centenar de detenidos.
"De acuerdo a la tranquilidad se va ir levantando el Estado de emergencia por zonas en un plazo mucho más corto y viendo que se cumplió la finalidad de apaciguar una situación que se había escapado de las manos", dijo el ministro de Salud, Fernando Carbone, en una entrevista con la radio RPP.
Las protestas disminuyeron ayer en las principales ciudades, aunque en la sureña Puno se anunció una "marcha de duelo" por la muerte de un joven universitario el jueves durante un choque entre estudiantes y las fuerzas de seguridad.
Puno amaneció ayer con banderas a media asta por la muerte de Edwin Vilca Cruz, de 22 años, estudiante de Educación de una universidad de esa ciudad.
El jueves fue baleado en el abdomen cuando se aprestaba para intervenir en una manifestación en rechazo al estado de emergencia con suspensión de garantías, por 30 días, implantado el miércoles por el gobierno.
Durante la movilización, antes del funeral efectuado en Puno, manifestantes corearon lemas contra el presidente como “Toledo mentiroso, ahora asesino"", aludiendo al incumplimiento del mandatario durante la campaña electoral que lo llevó al poder, de duplicar el salario a los maestros, y a la muerte de Vilca.
Con Vilca son dos las personas fallecidas en lo que va del paro nacional magisterial, por mejores salarios, que comenzó el 12 de mayo.
El jueves de la semana pasada la maestra Inés Benavides Mendoza, de 47 años, murió fulminada por una insuficiencia cardiaca al concluir en Lima una marcha de sacrificio procedente de un pueblo de Ayacucho en los Andes del sudeste.