Gabriel, quien vivió por 20 años de la pesca artesanal, sale a pescar a la bahía de Río de Janeiro pero esta vez sin red: no va a capturar peces, sino a retirar con sus propias manos toneladas de basura que contaminan este lugar de ensueño al pie del Pan de Azúcar.
"Recogíamos cada vez más desechos en nuestras redes y a veces se enredaban en las hélices del barco y las rompían", dijo.
Gabriel forma parte del proyecto 'Bahía limpia' organizado a inicios de año por la Federación de Pescadores del Estado de Río de Janeiro para mejorar las condiciones de vida de unos 20.000 pescadores de la región que encuentran cada vez más dificultades para vivir de la pesca artesanal.
“Hace diez años todavía se podía vivir. Hoy ya no”, explicó Edmo, de 54 años, 30 de ellos dedicados a la pesca en la Bahía de Río de Janeiro.