El primer ministro francés, Francois Fillon, pidió a los sindicatos que pongan fin a la huelga del transporte público antes de iniciar las negociaciones sobre la reforma de las pensiones, una de las piedras angulares en el programa del presidente Nicolas Sarkozy para cambiar el país.
Muchos empleados del ente ferroviario estatal SNCF y le tren subterráneo de París continuaron el paro, pese a los indicios de pérdida de respaldo. Desde el martes por la noche, la huelga ha obligado a los residentes de la capital a llegar a sus trabajos en bicicleta o caminando, y a los viajeros a cancelar sus planes o modificarlos.
"No se puede negociar y estar de huelga al mismo tiempo'', dijo el primer ministro Francois Fillon en un seminario del gobierno. "Para que comiencen las negociaciones, hacemos un llamado para que regresen al trabajo'', agregó Fillon.
"Pido el fin de la huelga porque esta situación es intolerable para los pasajeros'', insistió.
Sarkozy ha hecho de la reforma de las pensiones un importante símbolo de hacer a Francia más competitiva. la reforma derogaría las normas que permiten a loe ferroviarios y otros funcionarios públicos retirarse tras cotizar a la seguridad social durante 37,5 años, en lugar de los 40 en el sector privado. Sarkozy sostiene que las normas son muy costosas e injustas.